Crema facial bebé

Crema facial bebé Hay 10 productos.

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Una de las partes más importantes en cuidado y la higiene del bebé, es mantener limpia y fresca la cara de nuestros hijos. Dado que la piel de los bebés es más propensa a sufrir resequedad o dermatitis, una de las mejores maneras de prevenir estos inconvenientes es con la aplicación de la crema facial bebé.

No obstante, para aumentar los resultados positivos de su uso, tendremos que tomar en cuenta algunas consideraciones en cuanto a su aplicación y ciertas previsiones en cuanto a los componentes con los cuales son elaboradas estás cremas faciales.

Recuerda siempre que los productos de los bebés no son iguales a los productos utilizados por los adultos.

Qué evitar en una crema facial bebé

La crema facial bebé no puede bajo ninguna circunstancia tener alcohol, ya que esto puede irritar innecesariamente la piel de nuestros hijos. Asimismo, es necesario que estas tengan PH cero, de manera que no altere la composición química de la grasa emitida por la dermis de los bebés.

En este sentido, las cremas tampoco deberían estar fuertemente aromatizadas, ya que pueden generar reacciones alérgicas en la piel de los pequeños. Lo más recomendable es que no tengan olor o en su defecto, olores muy suaves.

A su vez, hay que estar atentos que la crema facial bebé no utilice parabenos. Una sustancia de origen vegetal que tiene el cuerpo los mismos resultados que la aplicación de ciertas hormonas. Este componente inofensivo en los adultos, puede afectar la composición de la dermis en los bebés.

Elementos que tienen que tener la crema facial bebé

Ya hemos mencionado algunos componentes que deberían ser evitados a toda costa en la crema facial bebé. Sin embargo, existen otros que son altamente positivos que, por el contrario, deberíamos asegurarnos contentan nuestros productos hidratantes de uso tópico.

Dentro de estos componentes positivos podemos mencionar la presencia de Omega 3-6; Vitamina E; Áloe Vera            o Caléndula.

Los primeros son ácidos grasos que nuestro cuerpo no genera de manera natural y que obtenemos a través de ciertos alimentos. Sin embargo, estos ácidos grasos también pueden ser absorbidos directamente por nuestra piel. El segundo componente en cambio nos ayuda a reducir la oxidación de la piel, mejorando la absorción de nutrientes y su reparación. Y el último grupo fomenta la regeneración adecuada de nuestra piel evitando la resequedad y las irritaciones o dermatitis producto del contacto de la dermis con agentes externos.